
Que mejor manera de felicitaros la navidad que con un cuento de navidad, no uno cualquiera, uno que te puedes, hasta creer y que como dice
Paul no tiene nada de espantosas efusiones de hipócrita sensiblería y melaza; si no la historia de como Auggie consiguió su cámara de fotos y empezar así, su nuevo pasatiempo favorito, uno que no le lleva más de cinco minutos al día.
Ahí va, os doy las dos opciones, leer o ver (recomiendo que hagaís las dos cosas):
2 comentarios:
Me gusta muchísmo Paul Auster. Ambas versiones son geniales. ¡Menudo regalazo navideño!.
Feliz Navidad, sin ñoñerías.
Un beso.
Feliz Navidad tatu!!!!
Publicar un comentario